Introducción

Actualmente nos encontramos en la “era digital”, una gran revolución que ha provocado la digitalización mundial en prácticamente todos los ámbitos y ha revolucionado los medios de comunicación permitiendo que en los últimos años y gracias a los grandes avances tecnológicos, estos se puedan relacionar entre si. Esto ha originado grandes cambios, tanto en nuestra vida social y en la manera en que nos relacionamos, como en las formas y los procesos en que estos medios de comunicación se producen, se distribuyen y se consumen.

Hoy en día a la idea tradicional de la televisión se le han planteado diferentes soportes y maneras distintas de verla, ya que ya no estamos condicionados a un lugar único y concreto, sino que podemos visualizarlo otros lugares y mediante otras plataformas. En el artículo de Soledad Ruano “Internet y la telefonía móvil, nuevos soportes para distribuir contenidos audiovisuales”  se explica como el espectador de la televisión ha pasado de ser pasivo a activo ya que “el usuario es dueño de su propia programación y construye su prime time u horario prioritario”, es decir, nosotros mismos podemos escoger cuando, como y donde queremos ver la televisión. 

Historia

La televisión móvil ha hecho grandes avances en estos últimos años pero la idea se empezó a gestar a partir del 1997 cuando una televisión alemana  incorporó un sistema de televisión digital terrestre (DVB-T) en unos coches de la marca Bugatti y  en el 2004 el ETSI (European Telecommunication Standar  Institute)  aprobó la introducción de la televisión  a  los teléfonos móviles.

La integración de la televisión ha sido posible gracias a los grandes avances que se han desarrollado en los últimos veinte años en los teléfonos móviles.  Hacia los años 80 aparecieron los primeros móviles con sistemas analógicos, llamados 1G, destinados mayoritariamente a un público profesional  y con uso poco desarrollado en vehículos. Estos teléfonos móviles no  eran muy prácticos debido a su considerable peso y tenían poca cobertura ya que las redes terrestres se restringían a lugares con mucha población donde en principio se encontraban los clientes de estos dispositivos. Estos inconvenientes causaron un bajo seguimiento de este nuevo medio de comunicación, pero a principios de los años 90 en el sector de la telefonía móvil se produjeron grandes cambios que permitieron introducir el sistema de telefonía móvil de segunda generación (2G), un sistema totalmente digital de conmutación por circuito. Pero el gran desarrollo tecnológico de los móviles fue con la aparición de los sistemas de telefonía móvil de tercera generación (3G) en los cuales se permitía la incorporación de recursos multimedia como cámaras y vídeos y conexiones con internet, y a partir de los progresivos avances y mejoras de estos móviles (como el tamaño de las pantallas, la duración de las baterías y la gran competencia entre operadores red para dar más velocidad de acceso a los usuarios a un precio menor) han hecho posible el desarrollo de una buena visión de televisión en formato móvil que ha generado una grande ventana de negocios centrados en estos nuevos mercados audiovisuales.

Un nuevo mercado de negocios

La televisión en los teléfonos móviles no funciona de la misma manera que la televisión convencional ya que como hemos mencionado antes el espectador en este nuevo medio pasa a ser activo porque participa e interactúa directamente con él, por lo tanto se necesitan unas estrategias nuevas para obtener la atención del público. Las cadenas han de ser capaces de transportar lo que transmiten en la televisión a dispositivos con formatos de pantalla, sonido y funcionamiento diferentes. Un aspecto importante de este nuevo sistema de difusión de la televisión como comenta  Francisco Vacas Aguilar en su artículo es que “Las cadenas que emitan para el móvil deben dirigir su programación y su oferta de contenidos a todos los usuarios, con independencia del operador contratado […] ya que si no se corre el riesgo de un rechazo del usuario, al producirse una limitación del acceso al contenido al estar ligado éste a un canal de distribución determinado”. Otros componentes principales para el éxito de este soporte, aparte de un acceso de contenidos global e igualitario, es que las cadenas han de tener presente el precio o la gratuidad de las aplicaciones y el tipo de publicidad que se utiliza en un formato de televisión para dispositivos móviles. Actualmente la mayoria de las grandes cadenas y los operadores de telefonía móvil tienen aplicaciones para smartphones (teléfonos móviles inteligentes) tanto gratuitas como de pago mediante ofertas con distintos paquetes.

Durante los tres últimos años el consumo de televisión móvil ha aumentado gracias a un avance de los smartphones y sus aplicaciones. En un informe presentado por comScore, una empresa de investigación en marketing digital, sobre la demanda de televisión móvil en Europa entre los años 2009-2010, los resultados demuestran un incremento de usuarios únicos de televisión móvil (del 66%) debido también al lanzamiento exitoso en ese año de smartphones nuevos que permtían mejores aplicaciones de televisión.